Mientras los habitantes de Seattle planifican su mes de febrero, el calendario trae dos eventos importantes: el día de San Valentín y la Super Bowl. Para las parejas de toda la ciudad, eso puede significar un dilema familiar: reservas para una cena romántica frente a la hora de inicio del partido. Y en un lugar donde el orgullo por los Seahawks está muy arraigado, esos debates pueden ser más intensos que en otros sitios. De hecho, Washington acaba de ser clasificado como el segundo peor estado del país para salir con un aficionado al deporte, una distinción que quizá no sorprenda a nadie que haya intentado planear una cita en un día de partido.
La clasificación proviene de una encuesta de Hard Rock Betrealizada a 2000 aficionados al deporte de todo el país, en la que se exploraba cómo el fanatismo afecta a las citas, las relaciones y la vida social. Washington quedó en segundo lugar, justo detrás de Idaho. Completando los cinco primeros puestos se encuentran California, Oregón y Minnesota, en ese orden, lo que da al noroeste del Pacífico una fuerte presencia.
Entonces, ¿por qué es difícil salir con aficionados al deporte en Washington? Según la encuesta, la lealtad juega un papel importante. Casi la mitad (46 %) de los encuestados de Washington dijeron que no saldrían con un aficionado de un equipo rival, calificándolo como un motivo de ruptura. Para muchos, la lealtad al equipo dicta sus decisiones en materia de citas.
La encuesta también reveló hasta dónde están dispuestos a llegar los aficionados para ver un partido. Otras estadísticas pusieron de manifiesto la disposición de los aficionados al deporte de Washington a dar prioridad a un partido frente a otras actividades como dormir, salir con alguien, ir a fiestas e incluso asistir a una boda.
En Washington:
- El 21 % vería deportes en medio de una cita.
- El 21 % dijo que vería un partido durante una boda (esperemos que no la suya propia).
- El 25 % lo vería en una fiesta.
- El 29 % se despertaría en mitad de la noche para ver un partido
Para las parejas de Seattle, la conclusión es clara: puede que el amor esté en el aire este mes de febrero, pero la lealtad a los deportes nunca queda atrás.