¿Volverán por fin los SuperSonics a la Ciudad Esmeralda?
Los aficionados al baloncesto de Seattle por fin pueden tener motivos para volver a creer. La NBA ha dado su primer paso formal hacia la expansión, ya que la Junta de Gobernadores de la liga ha aprobado por unanimidad una resolución para estudiar la incorporación de dos nuevas franquicias: una en Seattle y otra en Las Vegas. Si todo sale según lo previsto, la liga podría crecer hasta los 32 equipos, y los nuevos equipos podrían debutar en la temporada 2028-29.
Para Seattle, este momento tiene un gran significado. La ciudad lleva sin equipo desde 2008, cuando los Seattle SuperSonics se trasladaron y se convirtieron en los Oklahoma City Thunder. Ahora, con los bancos de inversión evaluando a los grupos de propietarios y los planes para el pabellón, el camino hacia un regreso tan esperado está tomando forma. Los expertos del sector prevén que las ofertas por las franquicias podrían alcanzar entre 7000 y 10 000 millones de dólares, lo que prepara el terreno para una intensa competencia entre los posibles propietarios.
Se espera que la liga revise las propuestas tanto de Seattle como de Las Vegas en los próximos meses, con una posible votación a finales de este año para seguir adelante. La aprobación requiere el apoyo de 23 de los 30 gobernadores de los equipos de la NBA: un listón alto, pero que parece cada vez más alcanzable a medida que más propietarios reconocen las ventajas económicas de expandirse a mercados prósperos como Seattle.
Si se concreta la expansión, el impacto se extendería mucho más allá del noroeste del Pacífico. Añadir dos equipos requeriría una reorganización de toda la liga, y es probable que los Minnesota Timberwolves o los Memphis Grizzlies pasen a la Conferencia Este para mantener el equilibrio.
La historia se remonta a 2008, cuando la marcha de los Sonics se produjo tras los intentos fallidos de conseguir financiación pública para la renovación del pabellón. Tras el cambio de propietarios, los nuevos inversores no lograron llegar a un acuerdo para un recinto sustitutivo, lo que llevó al traslado del equipo a Oklahoma City.
Ahora, casi dos décadas después, Seattle está a punto de recuperar su lugar en la NBA, un resultado que antes parecía lejano, pero que ahora se siente más cerca que nunca.